Papa Pancho


Espíritus timoratos, escrupulosos, o cautivos de cualquier otra confusión o debilidad, se asustan o escandalizan (sincera o farisaicamente) cuando con amena disposición nos referimos al Pontífice chocarreramente reinante como “Papa Pancho”, o formas similares, como si de gravísimas irreverencias se tratase, casi blasfemias.

Tres cosas diremos:

1. admitamos, en primer lugar, que dichas expresiones no son, por cierto, expresiones de ternura y admiración. Es que el mismo Pontífice dificulta que su persona nos resulte particularmente amable. Él mismo suele comportarse de un modo grosero, burlesco y agresivo, nada misericordioso, como debería ser si hablase menos y practicase más la virtud que pretende erigir en el sello de su pontificado.  Sirva de ejemplo su manera de calificar a los esposos cristianos que no vacilan en ser generosos en abrirse a la vida como “conejos irresponsables” (ver video AQUÍ). Y nótese que no fue un lapsus sino una expresión calculada, pues pide anticipadamente perdón por las palabras que va a usar.

Tomado de Info-Caótica


2. en descargo propio, explicamos que muchos recurrimos a la hilarante expresión de marras como un recurso para no tener que usar, precisamente, términos ofensivos que bullen en nuestra sensibilidad cuando nos vamos enterando de palabras o acciones (los famosos ‘bergoglemas’ y ‘bergogliadas’ –ver AQUÍ y AQUÍ– que son la marca registrada de este que tempranamente fue detectado por algunos observadores lúcidos como un pontificado calamitoso). Se trata, entonces, de un acto de virtud… virtud demasiado modesta y precaria, quizá, para los más avanzados, pero la única posible para los principiantes, que con gran esfuerzo sofrenamos el insulto interno y externo al pontífice por sus estropicios contra Dios y los hombres, y optamos por canalizar nuestra ira, dolor y frustración echando mano de un apelativo divertido.

3. una anécdota, finalmente, nos permite mostrar que esta expresión no es ofensiva en sí mismo, ni como tal se usa (cada cual lo sabrá en su propia conciencia). En efecto, en el primer gran suceso de este pontificado, la JMJ de Río de Janeiro, un joven mexicano saludó al recién elegido Papa como “Papa Pancho”, a lo cual el Papa respondió simplemente: Sí, en México no existe el nombre de Francisco, es Pancho ¿verdad?” (ver nota AQUÍ) .

Así que ¡no nos vengan con mojigaterías! Y, por favor, tampoco disfracen sus acusaciones (de “faltas de caridad” o “de respeto”) y juicios temerarios contra nuestras conciencias (suponiendo que somos “odiadores” y agresores compulsivos). Comprendan que dolorosamente debemos apelar a un humor levemente travieso pero totalmente inocuo para sobrevivir a un pontificado que desde el principio se ha aplicado a erosionar no solamente la fe sino a demoler y agraviar a personas e instituciones.

Comentarios